Según un estudio realizado por la Universidad Rey Juan Carlos, las mujeres se encargan tres veces más que los varones del cuidado de los familiares dependientes

Más del 80% de la población asegura tener a su cargo en la unidad familiar personas dependientes (hijos, personas mayores o discapacitados). Y son las mujeres las que principalmente se ocupan de ellos. Así se desprende del estudio ‘El impacto de las nuevas formas de trabajo en las estructuras familiares’, un estudio realizado por la Universidad Rey Juan Carlos para la Fundación +Familia. La investigación, que ha sido elaborada a partir de más de 1.000 encuestas telefónicas a personas de entre 18 y 65 años y de grupos de discusión, revela que es en las mujeres (el 61,8%) -frente a los varones (el 20,67%)- en las que recae la responsabilidad de encargarse de estas personas.
El estudio –dirigido por los profesores Manuel Arenilla y Santiago Leguey- pone de manifiesto las dificultades con las que se encuentran las personas con familiares dependientes a su cargo para conciliar la vida laboral con la familiar. “El legislador ha apostado por el reconocimiento de una serie de derechos (permisos y reducciones de jornada, suspensión del contrato de trabajo por maternidad, adopción, acogimiento, cuidado de familiares o por riesgo durante el embarazo y protección específica frente al despido motivado por el ejercicio de estos derechos) que tienen como principal protagonista a la mujer, mientras el hombre aparece situado en un segundo plano”, aseguran los investigadores.
Y añaden: “Sin embargo, la atribución de una serie de derechos específicos a los trabajadores para atender responsabilidades familiares ha desplegado un efecto negativo sobre la contratación femenina, es decir, ha propiciado en el ámbito de la empresa privada justo lo contrario de lo que se pretendía ya que un relevante porcentaje de empresas (el 43%) opina que las responsabilidades familiares limitan el rendimiento laboral, especialmente de las mujeres”.
Del 81% que declara tener personas dependientes a su cargo el 76% es trabajador activo. Los que no tienen actividad laboral remunerada aducen como principal causa para no trabajar la dificultad para poder compatibilizarla con las necesidades de atención familiar (el 34,4%), porcentaje éste que asciende al 38,1% en las mujeres frente al 20,5% de los hombres. De hecho, en los grupos de discusión realizados, los participantes ponen de manifiesto que “a pesar del avance en el reparto de tareas y responsabilidades en las familias entre los dos géneros, sigue siendo la mujer la que sacrifica su promoción o puesto laboral para atender las necesidades de la maternidad”.
Las valoraciones globales de las medidas de conciliación familiar aplicables a las empresas tienden a valores medios (5), excepto las relacionadas con el teletrabajo que con un 1,9 se presenta como una fórmula desconocida y mal valorada por los encuestados. La otra medida de conciliación peor valorada es la jornada partida, que oscila entre tres y cuatro puntos. La valoración del resto de medidas está por encima del seis, especialmente la jornada continua. La fórmula mejor valorada es la flexibilidad de horarios a la hora de entrar y salir del trabajo con medidas de 7,4.
Sin embargo, tras analizar diferentes grupos de discusión y de entrevistas a líderes sociales, los investigadores aseguran que “la flexibilidad en el desarrollo del trabajo no se da tan fácilmente en las empresas. Éstas todavía están ancladas en una cultura arcaica donde prima más la presencia que el resultado en el cumplimiento de los objetivos finales”. Y concluyen: “Los mayores frenos a la conciliación vienen por parte de las empresas ya que lo ven como un coste más que como una inversión”.